• DANIELA ZEPEDA

FRANCISCO GALICIA ALVARADO


Francisco Galicia Alvarado vende gelatinas en el jardín aledaño a la parroquia de Santiago apóstol, el jardín Juárez, tiene 64 años y tiene 30 años vendiendo su producto, originario de Ameca se fue a Ciudad de México unos años y a su regreso ya casado comenzó con su negocio, una lesión en la columna lo imposibilitó para realizar trabajos forzados, desde entonces deleita paladares amequense con su gelatina. El señor Fernando todos los días prepara solo su gelatina, se encarga de hacerla, cortar cuadritos, envasar, luego prepara sus cubetas con el producto y se dirige al jardín Juárez, tres décadas realizando dicho alimento, sin descanso, de esta forma ha sacado a su familia adelante, siempre con actitud positiva y ganas de trabajar. Se instala desde las nueve y se retira cuando su producto termina de venderse o identifica que no será un día de altas ventas, ha luchado por conservar su espacio para la venta, siempre tiene una sonrisa en la cara y brinda el mejor servicio al cliente, un hombre amable y muy conocido tanto por locales como por foráneos sobre todo según sus palabras brindando lo más importante, higiene y buen sabor.

¿Quién lo impulsó a comenzar con la venta de gelatinas?

Cuando nos venimos de Distrito mi esposa venía con la idea de hacer eso y yo le decía que no qué vas a hacer y sin querer empecé a vender camote de loma, pero no me gustaba porque era una temporada, yo quería algo de diario y mi esposa hizo gelatinas y se vendieron rápido, ahí nació todo.

¿Cual es la opinión de su familia respecto al negocio?

Pues a mis hijos nunca los pusimos a ayudarnos, se casaron e hicieron su vida, de lleno no porque no pueden, tengo una hija psicóloga, de este modo he mantenido a mi familia.

¿Cual es la parte más complicada?

Es muy laborioso, porque son varias cositas, no lo puedo hacer rapido, antes me ayudaba mi esposa, ahora yo hago de todo a todo, adaptarse a los tiempos de venta es difícil, pero hay una época que vienen los migrados y se deleitan con mi gelatina, cuando vienen de allá se me compone la venta.

Lo mejor de estar aquí . . .

Lo mejor es que conozco mucha gente y me conocen, haber logrado el lugar, luché para tener el espacio, los que vendían gelatinas me peleaban que estaba yo aquí.

La imagen va cambiando, a mi la limpieza me gusta mucho, mi vida es hacer gelatina y venderla.

Ha cambiado mucho todo pero los años aquí y mi producto que no es malo.