• IZCALLI FUENTES AGUILAR

LA CIUDAD TAMBIÉN ES DE NOSOTRAS


México, sin duda es uno de los países más violento. Las cifras lo dicen, según Proceso, alcanzó niveles de violencia de un país en guerra abierta.

Pero, antes o después de estos incidentes, hay una problemática que debemos no dejar de lado y en especial verla como propia:

Feminicidio, acto último de las violencias contra las mujeres donde se priva de la vida por razones de género. Para que sea tipificado como un delito contra la vida de una mujer, tienen que existir varios puntos previos, es decir, se aplica un protocolo que principalmente señala que deben existir antecedentes de violencia en la pareja-agresor. Que el cuerpo sea expuesto, que sea demasiado violento, que la mujer sea quien esté agredida, etc.

A diario en el país mueren 7 mujeres por causa de feminicidio. Jalisco es uno de los lugares donde más se matan mujeres en el país, tercer lugar en feminicidios y una Alerta de género nacional en proceso.

Hace un año que, en varios municipios del estado, entre ellos Ameca, fue

declarado con una Alerta de género. Esto quiere decir, que Ameca es uno de los lugares donde más se registran violaciones, 51 denunciadas tan solo en 2016, y uno de los ocho municipios donde más mueren mujeres por razones de género. Las alertas de género contra la violencia machista, son acciones específicas que desde el municipio, es este caso deben aplicarse para proteger y vigilar la vida de las mujeres.

Las autoridades, al principio estuvieron renuentes: poco presupuesto para el instituto de las mujeres, poco personal, poca seguridad y patrullas, e incluso por algunos funcionarios y funcionarias poco conocimiento del tema… Considero, que desde hace unos meses la realidad les ha rebasado.

Apenas hace unos días, fue incendiado un auto donde conducía una mujer. Ahora existe un proceso de investigación para que sea detenido y juzgado como tal, y no escribo porque fue un caso reciente, sin embargo existen a diario violencias en el hogar, que no son para nada aceptables, ninguna razón justifica un acto de violencia de cualquier tipo para las mujeres.

Ninguno de estos casos, es o ha sido aislado, si no que son muestras latentes que en esta sociedad violenta, las mujeres y las niñas no vivimos con tranquilidad, nos están matando y debemos detener este círculo de violencia e impunidad.

Vivir en una sociedad machista, es un problema que no sólo nos hace a las

mujeres víctimas, si no que los hombres incluso muestran conductas que los encierran en el mismo círculo. Los feminicidas, por ejemplo, son las víctimas perfectas del machismo, presos de los celos, el control, las inseguridades todas esas cuestiones que encierran al amor romántico, personalizan y hacen ver a las mujeres como propiedades.

En estos tiempos, la ciudad también es de nosotras, de quienes ya no están y aun no tienen justicia, aun no son nombradas como víctimas. A donde tenemos que ir es apropiarnos de nuestros espacios, de manera que desde lo individual no reproduzcamos conductas machistas, que nos hagan sentir superiores por razones de género, que cosifiquen el cuerpo de una mujer, que nos creamos capaces de juzgar la vida de alguien por sus relaciones sentimentales, que pongamos adjetivos para denostar el trabajo o actitudes de alguien, que ayudemos a fomentar convivencias sanas. Que no aceptemos agresiones verbales, no hagamos chistes de dónde tenemos que estar las mujeres, que nos ayudemos a cuidarnos.

Desde las denuncias, el actuar de las autoridades y nuestra vida en la ciudad, en la familia, podemos adquirir una visión distinta: una que nos ayude a entendernos como personas sujetas de derecho, que al final del día nos permita convivir en igualdad de condiciones, bajo circunstancias donde no tengamos que pensar dos veces qué ropa vamos a usar al salir a la calle, qué lugares no vamos a cruzar para evitar el acoso, sentirnos seguras en lo íntimo, en lo público.

Y desde lo colectivo, construyamos una ciudad mejor. Atenta a las alertas, que cuestione la violencia desde todos los espacios, que denuncie y señale, que reconozca las capacidades humanas para ir mas allá pero sobre todo, considero que este problema tiene un comienzo, nunca más omitir la violencia machista, no existe razón para entender el espacio público sin la seguridad y garantía de justicia para todas y todos, en especial para quienes desde hace mucho tiempo vivimos una situación de desigualdad.


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