• LIC. FRANCISCO MEJÍA MATA

RETRATOS A DIFUNTOS - UNA TRADICIÓN CASI  OLVIDADA


A principios del siglo XVIII algunos familiares pudientes de las principales ciudades de nuestro país, al fallecer algún miembro de sus familias contrataban a artistas quienes a ellos acudían para que plasmaran sobre tela o en lámina la imagen del fallecido, ya fuera infante o adulto en su lecho de muerte o en varias ocasiones de pie. Obras que ostentan colecciones de Instituciones culturales de gobierno o particulares de nuestro país, realizados entre otras por Juan Correa, José de Ibarra, Miguel Cabrera y de pintores anónimos que también fueran ejecutada con gran maestría.

En nuestro Estado a mediados del siglo XX llega el invento de fotografiar al ser humano o los paisajes de la capital tapatía y de ciudades del interior, por nombrar al más destacado Don Octoviano de la Mora, sin pasar por alto a José María Lupercio, que también realizaban fotografías de difuntos menores y adultos.

Al iniciar el siglo pasado se populariza la fotografía en varias ciudades y pueblos, se establecen individuos que probablemente aprendieron ese arte, bien con los mencionados artistas o también autodidácticamente, quienes dejaron trabajos de gran calidad en retratos individuales o en grupos.

En Ameca se localizan algunos como Juan de Dios Machain Gómez, quien en Guadalajara trabajaba en su estudio situado en la calle de Santa Mónica No. 7 todavía en 1907. Para 1913 el señor Machain ya tenía varios años avecinado en nuestra población, pues en ese año fungía como regidor propietario del H. Ayuntamiento de Ameca, y claro, trabajando en su profesión de fotógrafo como se señala tanto en retratos de personas que asistían a su estudio o bien realizando tomas de esta ciudad y algunas poblaciones aledañas, pero también atendiendo a quienes antes de sepultar tanto a menores de edad como adultos le pedían que fueran fotografiados para conservar la imagen acompañados de sus padres, hermanos, amigos, familiares, con bastantes o pocas flores . A los infantes se les vestía de acuerdo a su sexo, si eran niñas de la Inmaculada Concepción u otra advocación de la Virgen María, y a los niños del Sagrado Corazón o San José.

Los retrataban en sus casas o en la calle y los que venían de algún medio rural en el estudio del fotógrafo, para de ahí trasladarlo al panteón de la comunidad.

Un gran número de fotografías de los difuntos que no fueron recogidas del estudio de Machain su servidor las recogía para su archivo histórico, las cuales fueron puestas en cajas de cartón junto con su material de trabajo y fueron encargadas a una familia amiga; no se sabe las razones por las cuales el señor Machain se trasladó al estado de Guanajuato en 1929, ya casi por terminar la guerra cristera, pero ya nunca regresó por sus instrumentos y material de trabajo.

En el año de 1972 el suscrito tuvo acceso a las cajas que contenían bastantes imágenes, muchas de ellas repetidas y la mayoría eran de difuntos adultos y menores que se encontraban en la casa de la srita. Concepción Guerrero, quien me permitió escoger las de mi mayor interés, pues ella se iría a vivir con su hermana a la Ciudad de Guadalajara.

Con el nombramiento de cronista municipal que ostento he tratado de difundir dichas imágenes para que sean expuestas en instituciones de cultura y en galerías dentro y fuera del país, y se pretende dar a conocer en diferentes páginas de internet.