• LIC. FRANCISCO MEJÍA MATA

LA PLAZUELA COLÓN


Cómo lo disponía la corona española en el siglo XVI, se fundaron poblaciones en lo que tenían que habitar tanto naturales como peninsulares en lugares propicios para su desarrollo colonial en el recién descubierto continente.

Los asentamientos de los descendientes de Nahuatlacas que lo fueron durante siglos antes de la llegada de los españoles según la relación de ameca en su capítulo 5...

“Y los bajaron de las laderas de las sierras donde estaban poblados”(1), se refiere a la parte norte de la ciudad, siendo su principal centro ceremonial en el área de El Portezuelo.

Ubicados junto al río, se lleva a cabo la traza del pueblo con sus calles tiradas a cordel, que fue el de cuadrado o dámero, es decir, calles rectilíneas y cruzadas a manera de forma de manzanas casi cuadradas.

Los arroyos que del norte bajaban hasta el río alteraron los alineamientos de varias calles de la traza original, como lo fue la corriente del arroyo de “Xalolco” que bajaban por la de La Costa (ahora Vallarta), el agua tomó dos causes al llegar a su cruzamiento con la de José Guadalupe Vázquez, formando el triángulo de terreno que desde tiempos inmemoriales fue un baldío donde se tiraba basura y otras inmundicias y que ahora es la Plazuela Colón, sin embargo la gente le llama el Jardín de la Madre aunque ese no es su nombre oficial.

Dice la tradición que desde la época de la independencia de México se le conocía como “La Plaza de la Hoja”, ya que ahí se vendía rastrojo, zacate seco y fresco, paja de trigo y otras pasturas, alimentos para las Bestias de carga(mulas, caballos y burros) de los arrieros que trasladaban a esta, o de aquí a otros lugares, productos y mercancías; de los últimos vendedores de rastrojo que hubo en ese lugar fueron las hijas de la familia Gómez Valadez, doña Francisca Espiridiona y Tranquilina, que se ubicaban en el local que hoy ocupa el café que lleva el nombre de dicha plazuela.

A principios del siglo pasado se levantó un galerón donde se presentaban obras de teatro y zarzuela por el nombre de “Teatro Juarez”, en el año de 1918 el Ayuntamiento le negó la solicitud a don Salvador García Ortiz de instalar una caseta de manta para efectuar diversiones públicas pero el ayuntamiento de 1920 le autorizó al peticionario la instalación de un galerón con techo lámina.

Para el día 1° de octubre de 1920 en sesión de cabildo, éste acordó que “uno de los números del programa de la fiesta de la raza sea el cambiar a “la plazuela de la hoja” el nombre de “Plazuela Colón” a cuyo efecto se mandará hacer una placa de mármol con la denominación respectiva”(2).

La placa de referencia fue retirada de la fachada de la finca que ahora ocupa una una institución bancaria.

Ya en la década de los treinta “El Grupo Atenas” proyectó erigir en este triángulo donde se ubicaban los circos pequeños o de grandes carpas que siempre han visitado nuestra ciudad, un monumento a la madre, colocando un pedestal que permaneció durante algunos años sin escultura alguna.

A principio de la década de los años cincuenta un grupo de jóvenes recabó fondos económicos apoyados también por el club de leones, y colocó de cuerpo entero con un niño en brazos la escultura de una madre, además se instalaron bancas que fueron donadas por empresas y personas tanto locales como de Guadalajara.

La autoridad municipal en la siguiente década retiró la mencionada escultura y se levantó otro pedestal al cual se le coloca un obelisco.

Fue hasta la administración municipal de don Jesús Saldaña Martín del Campo, en 1971-1973, que se le encarga al escultor jalisciense Don Juan Méndez Hernández el busto de la madre con su pequeño hijo, que actualmente ostenta este espacio de esparcimiento de niños, jóvenes y adultos.

(1) Jesús Amayo Topete, “Ameca Protofundación Mexicana”.

(2) Acta de la sesión ordinaria del 1º de Octubre de 1920, del H. Ayuntamiento de Ameca, Jalisco.

Bibliografía

José Concepción Díaz. “Ameca y sus costumbres en 1910”, México D.F. 1963

Edición del autor

Archivo histórico Municipal de Ameca, Jal.

Antonio Aguilar Ramos. Mejoras y cambios que han tenido los edificios y jardínes en Ameca en los años 1920.1940, apuntes inéditos, 1995.